No son las cosas como las vemos,
sino como las recordamos.
En una noche como la de ayer, las ventajas de no ir con los grandes son evidentes. Mientras los escaños bailan jotas (del mester, claro) con el recuento, servidora cena tranquila, no le entra taquicardia porque vayan ganando unos u otros, ni gita con los sondeos, ni tiene sudores fríos por la posibilidad de MariaNO o de ZP. Se alegra de la derrota de unos y de la victoria de los otros, y hasta aplaude cuando el partido al que ha votado, decisión in extremis subiendo las revueltas, se haya hecho con un escaño. Se ríe viendo cómo se va dando la información en los distintos canales, unos que no saben dónde está Ferraz , y otros que se olvidan de unos nueve millones y pico de votantes. En fin, que todo divertidísimo, gratis, y sin salir de casa. Una pena que sólo sea cada cuatro años. Enhorabuena a los premiados.